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Esencias florales para niños con retraso mental [1]

Por Boris Rodríguez[2]

La prescripción de las esencias florales se realiza atendiendo a una visión multifacético del paciente en la que puedan integrarse todas las características individuales de su propia historia clínica, pero ciñéndonos a que cada una de las facetas es sólo un aspecto de un todo indivisible que es el niño en cuestión. No se puede atender al desarrollo intelectual sin prever sus particularidades somáticas y viceversa.

Si se va a utilizar la terapia floral tal y como realmente debe hacerse, deben atenderse a los requerimientos del paciente. Es por ello que no restringimos la utilización de elíxires a los aspectos del desarrollo psíquico enmarcados en el estudio, sino que manejamos todas las esencias florales que los pequeños necesitaron a lo largo de la intervención, tanto si la necesidad surgía procedente de un origen orgánico, como psicológico. Para tener un amplio repertorio terapéutico que no imposibilitara el tratamiento a los problemas planteados se utilizaron dos sistemas florales:

 

  1. Esencias florales de arbustos (australianas, propuestas por Ian White)
  2. Las esencias florales del doctor Bach (inglesas)

 

En total componen un conjunto de cien esencias (sin contar los remedios combinados). Una cantidad tal de prescripciones individualizadas hace que no sea viable ni ilustrativo el especificarlas todas ya que, en este caso, el exceso de información podría dejar desinformado (sin capacidad para sacar conclusiones) al lector. Por ello nos hemos limitado a indicar las esencias más necesarias para cada caso, a la vez que se han registrado aquellas que se utilizaron en mayor cantidad. La diferencia en la prescripción, por la similitud de muchas de las esencias en su campo de acción, radica en la dosificación que proponen ambos sistemas, así como en la posibilidad real de administración por parte de los padres o maestros y por último, pero no menos importante a la hora de tomar decisiones, depende de las características del menor.

 

Dosificación de las esencias florales por sistemas

 

Sistema Bush

Cada 12 horas x 7 gotas sublinguales

Sistema Bach

4 veces al día (mientras esté despierto el paciente) x 4 gotas sublinguales

Después del período de administración se fueron analizando los resultados obtenidos y, en concordancia con estos resultados, se ha dividido la prescripción de las esencias en uso más frecuente y uso específico.

 

Esencias de utilización más frecuente

Esencias de uso específico

 

    • Bush Fuchsia
    • Chestnut Bud
    • Isopogon
    • Clematis
    • Sundew
    • Scleranthus
    • Jacaranda
    • Cherry Plum
    • Dog Rose of the Wild Forces
    • Walnut
    • Bottlebrush
    • Bahuinia
    • Star of Bethelhem
    • Fringed Violet

 

 

    • Rock Rose
    • Grey Spider Flower
    • Aspen
    • Mimulus
    • Dog Rose
    • Impatiens
    • Black Eyed Susan
    • Holly
    • Mountain Devil
    • Centaury
    • Philoteca
    • Chicory
    • Illawara Flame Tree
    • Elm
    • Paw Paw
    • Crowea

 

 

 

Esencias de utilización más frecuente

 

Bush Fuchsia

 

Es una de las esencias más importantes en el tratamiento de las dificultades en el aprendizaje y el lenguaje. Permite la integración hemisférica, propiciando que el menor pueda explotar al máximo sus potencialidades. Con ella la capacidad de concentración y comprensión de los textos suele verse incrementada. De esta misma forma, propicia mayor seguridad a la hora de expresar lo estudiado.

 

Una hipótesis muy interesante la constituye el que esta esencia, en caso de lesión, puede ayudar a reactivar aquellas áreas cerebrales no dañadas que mejor pueden llevar a cabo la función del área afectada.

 

Se ha podido observar que esta esencia puede ser un equivalente a Scleranthus para tratar el tema de los mareos y la inestabilidad, en este caso se vincula con “la sensación de que aquello que debemos aprender es demasiado y nos desborda”[3] . También es un potenciador del control de los movimientos, roza en esta ocasión con las propiedades de Cherry Plum.

 

Coincidimos con la literatura revisada en que, por lo general, al inicio de la ingestión de Bush Fuchsia, los escolares[4] manifiestan un “retroceso” en el aprendizaje, para luego comenzar a progresar hasta llegar a niveles óptimos de funcionamiento[5].

 

A nuestro juicio no existe otra flor que tenga un campo de acción tan integral en el tratamiento del retraso mental como esta.

 

Chestnut Bud

 

“Este niño no aprende, se le repite la lección una y otra vez y siempre vuelve a equivocarse en lo mismo...”

 

En este caso el niño toma los conocimientos pero le cuesta trabajo integrarlo a la experiencia. Al no realizarse esta integración del material impartido, éste no se asimila y es como si no se hubiese recibido.

 

Estos niños no aprenden producto de su hiperactividad, su ritmo tan acelerado y es precisamente por esa causa que no pueden asimilar los conocimientos nuevos. En los casos de retraso mental ligero, puede confundirse[6] esta hiperactividad con la de Impatiens. En este sentido el doctor Ricardo Orozco[7] hace una estupenda y esclarecedora diferenciación, plantea que Impatiens, aunque es acelerado, a diferencia de Chestnut Bud, asimila la experiencia y es muy despierto.

 

La memoria y la atención suelen verse beneficiadas, siempre y cuando estos trastornos se deban a la hiperactividad presente en los menores con estas características.

 

Es importante aclarar que aunque hay hiperactividad en el Chestnut Bud, esta no se puede reducir a sus manifestaciones externas, ya que existen menores con trastornos del aprendizaje, en apariencia muy tranquilos, que pueden estar necesitando esta esencia. En estos casos la “procesión va por dentro”, cuestión que es apreciable en la culminación rápida de un ejercicio o tarea, perseverando en los errores.

 

En caso de exámenes debe indicarse en situaciones previas y nunca en el momento del mismo. Cuestión que se realiza “para evitar que aflore demasiada información, que perturbe en lo puntual lo que se deba responder”[9].

 

Esta esencia demostró una gran eficacia en el manejo de la enuresis en el caso de que los niños, tras llevar varios tratamientos y haberse dejado de hacer pis en la cama por un tiempo, volviesen a reincidir.

 

Isopogon

 

Estos niños tampoco aprenden de la experiencia, pero a diferencia de los Chestnut Bud que andan tropezando por no fijarse en las cosas, debido a su apuro, los pequeños Isopogon son muy testarudos, cabezotas. Niños muy “cerrados” con poca flexibilidad de pensamiento.

 

En las asignaturas es fácil identificarlos cuando están delante de un ejercicio que es una variante del que ya han ejecutado, ya que no saben, por sí solos, aplicar lo aprendido en el anterior a la nueva situación y se empeñan una y otra vez en repetir los mismos pasos.

 

Esto se encuentra condicionado en gran medida por el pobre funcionamiento de la memoria y la formación de nuevas asociaciones que intervengan en la mediatización de los contenidos. Por ello es que esta esencia posee un efecto más específico para la memoria.

 

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta en la diferenciación de ambas esencias, es que Chestnut Bud tiende a ser más cariñoso, brindar más afecto, mientras que Isopogon apenas si lo expresa. Esta conducta viene dada por la desconexión que existe entre sus emociones y su expresión y asimilación de la realidad. En términos más técnicos pudiera decirse que está afectada la necesaria relación entre los procesos cognitivos y los afectivos.

 

Isopogon es más estereotipado, porque lo que le falta es plasticidad a su inteligencia, está constreñido por su capacidad limitada de adaptarse al medio, condicionada en gran medida por los factores anteriormente expuestos.

 

Además de todas estas características, se puede identificara a Isopogon en el aula, por su manifiesta tendencia a controlar a sus coetáneos.

 

Clematis

 

“Este niño es como si estuviera en otro mundo, de repente pone la vista fija en algún lugar y ya se fue de la clase”

 

Es ese menor que siempre está soñando despierto y al menor descuido de los maestros, se distrajo de la clase. Se van a su mundo de fantasías y se olvidan de las actividades que estaban realizando.

 

Es obvio que existe un deficiente desarrollo de los mecanismos que regulan la atención voluntaria, aspecto que viene a corroborar lo expresado por Susana Veilati[9] al decir que las dificultades presentes en las esferas de la atención y la memoria por estos niños, son selectivas.

 

El niño no es capaz de controlar sus fantasías, sino que estas lo controlan a él. Fantasías que son muy recurrentes y lo sustraen en los momentos más inoportunos, para dejarlo expuesto a fuertes regaños por parte de los maestros.

 

El Clematis posee un gran potencial creativo, solo que no se encuentra adecuadamente canalizado. Son poseedores de una poderosa imaginación que, de ser tratada con la esencia y recibir una orientación psicoterapéutica unida a un trabajo pedagógico adecuado, podría elevar el desempeño social del niño a niveles insospechados.

 

Es común que presenten un aspecto cansado, debido a que su energía es consumida en su vasto mundo interior. Las manos y los pies tienden a estar fríos. En la escuela son niños solitarios y callados, de movimientos torpes y ejecución lenta.

 

En su aspecto Transpersonal es un gran revitalizante. Es un error bastante común el pensar que los trabajos de rehabilitación neuropsicológica, en lo que a esencias florales se refiere, son monopolio exclusivo[10] de esencias como Chestnut Bud, Bush Fuchsia, Wild Potato Bush, Scleranthus y se deja de lado el efecto de Clematis sobre lesiones neurológicas que indican la muerte o la salida de funcionamiento de una o varias áreas del cerebro. En fin, en cualquier proceso que indique la pérdida de función.

 

Sundew

 

La diferencia con Clematis radica en que la falta de concentración se dirige más hacia los pequeños detalles. En nuestra experiencia se aplica mejor a niños que se distraen cuando tienen que ejecutar determinada tarea en el marco de la clase o en el hogar; sin embargo, si el maestro está explicando la lección, por lo general se mantienen bastante atentos.

 

Esto no quiere decir en medida alguna que su efecto sea distinto al de Clematis, de hecho pueden utilizarse indistintamente, solo que se pretende hacer esta especificidad para una diferenciación más detallada.

 

Scleranthus

 

“El niño va a bandazos, en ocasiones con una pequeña ayuda es capaz de realizar la tarea más complicada y en otras es como si no entendiera nada...”

 

En el campo académico son muy inestables en sus rendimientos. Por lo general son muy indecisos, sobre todo si tienen que escoger entre dos opciones[11], y suelen guardarse sus dudas e inquietudes. Es muy común que les ocurra que, tras haber resuelto exitosamente un problema, desbaratan todo o borran lo ya resuelto para sustituirlo por otra solución distinta, ya sea correcta o no, en cuestión de minutos.

 

Esta inestabilidad no es exclusiva del plano cognoscitivo, sino que se hace extensiva al plano afectivo, como el paso de la alegría a la tristeza, de la pasividad a la agresividad, del amor al odio. En estos casos estas conductas pueden ser explicadas por la labilidad con la que suelen manifestarse, en corteza, los procesos de excitación e inhibición.

 

La coordinación motora y los problemas de lateralidad presentes en estos niños, son muy beneficiados con la utilización de Scleranthus. También son tratables con esta esencia algunos trastornos del lenguaje con origen en la función motora del acto.

 

Jacaranda

 

Las características de esta esencia son muy similares a los estados que aborda Scleranthus. Su característica principal en cuanto a la diferenciación es que estos menores comienzan todos sus proyectos con mucho entusiasmo, pero raramente los llevan a término.

 

Están presentes en ellos una desorientación y una confusión muy fuertes, que coexiste con una gran falta de metas. Brinda, en su aspecto positivo una gran claridad y rapidez mental.

 

Cherry Plum y Dog Rose of the Wild Forces

 

“Tiene dificultades para el control de los trazos y aunque realiza grandes esfuerzos, en ocasiones no es suficiente y no hay quien entienda lo que escribe.

 

Aunque en los albores de este trabajo nos era desconocida la obra del doctor Ricardo Orozco,[12] la utilización de ambas esencias se realizó atendiendo a las características de Patrón Transpersonal que estas poseen.

 

Fue utilizada en todo cuadro orgánico donde existiera un descontrol, ya sea de sistema nervioso, endocrino, circulatorio, por solo citar algunos. Sobre todo en niños que presentaban enuresis.

 

En el caso de Cherry Plum, fue asociado con Scleranthus en aquellos casos en los que se necesitaba mejorar el control de la motricidad fina[13] con excelentes resultados. Ambas esencias facilitan el autocontrol sin tener que ejercer una influencia excesiva de bloqueos internos en mayor medida y de externos.

 

Walnut

 

Es como si se hubieran quedado estancados en los últimos contenidos que impartimos y no avanzaran... en muchas ocasiones responde como un niño más pequeño, que no ha crecido”

 

Es la flor indicada para estos casos, ya que favorece la maduración de las estructuras, tanto fisiológicas como psicológicas, que permitan el cambio. Puede inferirse que, en estos casos, potencia la maduración de las estructuras corticales que, aunque no han perdido su función, no se han desarrollado a un ritmo adecuado.

 

Es muy útil en aquellos menores que rechazan la escuela, al grupo o a los maestros, porque les cuesta trabajo adaptarse a las nuevas situaciones. Es muy razonable prescribir esta esencia siempre que exista una expectativa de cambio para potenciarlo, ya que permite cortar las ataduras que retienen al menor en su situación previa. Ha sido una de las flores de gran utilidad en el tratamiento de la enuresis primaria.

 

Ahora bien, un aspecto que puede subestimarse a la hora de utilizar el Walnut, lo constituye su carácter de protector contra las influencias externas o sea, contra las influencias nocivas del ambiente. ¿Es qué podemos olvidar lo influenciables que se tornan los niños con retraso mental? Por lo general es muy frecuente que otros menores o adultos, conociendo sus limitaciones, solo por divertirse o por aprovecharse de ellos, los insten a cometer determinados actos por los que más tarde pueden llegar a ser reprendidos. Walnut entonces, es un remedio de primera mano para estos casos.

 

Bottlebrush

 

Es el equivalente de Walnut para las transiciones y los cambios, por lo que las propiedades anteriormente expuestas le son aplicables a esta esencia para dicha esfera. Se ha podido corroborar esta afirmación.

 

El criterio para su utilización en niños, a pesar de Ian White no lo recomienda para menores de doce años, lo tomamos de la experiencia de Eduardo Greco y Bárbara Espeche, los cuales lo han utilizado en niños por debajo de este rango de edad y han obtenido buenos resultados con su aplicación “sin que se presentaran motivos fundados para esta recomendación”[14].

 

Bahuinia

 

A diferencia de Bottlebrush y Walnut, Bahuinia tiene la posibilidad de cambiar pero, por alguna razón, hace una resistencia al cambio. Se le aplicó a niños que mostraban rechazo a un nuevo maestro o compañerito de clase porque, por ejemplo, tenía características completamente distintas a las del que lo precedió. También fue prescrita cuando se mostraba cierto rechazo ante la asimilación de un nuevo contenido, obteniendo excelentes resultados.

 

 

Star of Bethlehem o Fringed Violet

 

“El parto fue bastante traumático y aun está pagando las secuelas de los fórceps... no veo que este niño avance con el tratamiento que le han puesto”

 

Para la utilización de estas esencias se debe partir de una premisa básica: Todo trauma es atemporal. De no ser solucionado, permanece en un “archivo oculto” de nuestra mente, repercutiendo sobre nuestra conducta muchas veces sin que tengamos conciencia de ello.

 

Por lo cual ¿no sería de gran utilidad estas esencias para aquellos menores que presenten dañadas sus estructuras corticales, en gran medida determinado por traumas de tipo pre, peri o postnatales?

 

Observemos ahora algunas de las características de estas esencias.

 

Star of Bethlehem produce un gran acopio de energía, aspecto que en individuos sin problemas musculares se manifiesta en forma de contracciones con dolor en la nuca, [15]pero en niños que presenten un tono muscular deficiente, viene a ser de gran utilidad.

 

Puede ser considerado su alcance en un aspecto que no ha sido descrito todavía, lo constituye el trabajo que realiza con las resistencias terapéuticas. La resistencia, consciente o no, es una de múltiples manera de frenar el desarrollo. No se habla aquí de la resistencia al cambio tipo Bahuinia, que es más manifiesta, sino de la resistencia a superar los traumas que limitan el crecimiento y desarrollo del escolar, las cuales ceden muy bien con el empleo de esta esencia floral.

 

Aunque el campo de acción de Fringed Violet es muy similar, se ilustrarán algunas de las propiedades de esta esencia que no han sido descritas para Star of Bethlehem[16]. En primer lugar se plantea que ayuda a contrarrestar los efectos negativos que ejercen las radiaciones sobre nuestro organismo, se avala también su utilidad en el tratamiento de alergias y urticaria.

 

Ian White, ofrece algunos indicadores físicos para la prescripción de Fringed Violet:

  • Pupilas de tamaños desiguales.
  • Pupilas dañadas en exceso.
  • Nervio óptico dañado.

 

Esencias de uso específico

 

Prácticamente merecen la misma consideración que los remedios precedentes, aunque su descripción sea más específica, y que, por lo general, no tienen que ver directamente con las situaciones de aprendizaje a pesar de que van a estar influyendo sobre estas. Se comienza con la siguiente situación y las posibles opciones para su tratamiento desde la óptica de las esencias florales:

 

Rock Rose

 

“No puede ver una rana, ni siquiera imaginarse que hay una en el lugar por donde va a pasar, porque se paraliza y no hay quien le haga dar un paso más”

 

Esta esencia es muy útil en el tratamiento de fobias, pesadillas y estados de pánico. La palabra clave a la hora de definir este tipo de estado es parálisis. Por lo general son niños con un sistema nervioso débil.

 

Grey Spider Flower

 

En cuanto a esta esencia, que cubre los mismos aspectos que la anterior, puede señalarse como peculiaridad que su campo de trabajo colinda un tanto con el de Aspen, en tanto trata también aquellos miedos intensos asociados a los fenómenos sobrenaturales.

 

Aspen

 

“No le gusta quedarse solo en el cuarto y prefiere dormir con la luz encendida... en ocasiones teme entrar a los lugares porque siente presencias que lo vigilan”

 

Es la esencia puntual para tratar este tipo de miedos. Esta esencia es más indicable, inclusive que Mimulus, para los niños, ya que ellos comienzan a “descubrir” el mundo y hay muchas cosas que todavía no alcanzan a comprender o les son desconocidas que les pueden provocar miedos.

 

La cualidad positiva del Aspen es que aclara aquello que se esconde detrás del miedo, el objeto no desaparece, sino que se brinda una nueva perspectiva de apreciación acerca del mismo. Por lo general el efecto de esta esencia es muy poco gratificado, ya que casi nunca se asocia la desaparición del miedo a la ingestión de la misma.

 

En el tratamiento de la enuresis, asociada a las esencias anteriormente descritas ha brindado muy buenos resultados, así como para el tratamiento de pesadillas torturantes que no se recuerdan en la mañana.

 

Mimulus y Dog Rose

 

“Es un niño muy tímido, casi nunca participa en clase y aun sabiendo los temas, evita hacerlo”

 

Son esencias que tratan, de forma general, los miedos de origen conocido. La presencia de este miedo, a diferencia de Rock Rose, no es tan comprometedor en tanto no paraliza al sujeto; más bien trabajan temas relacionados con la timidez, el miedo a hablar en público, a los animales, pero sin alcanzar la categoría de trastornos fóbicos.

 

Es ese miedo que se revela como un limitador excesivo del desarrollo de la personalidad, que en el futuro no puede engendrar ningún resultado positivo. Trabaja, a diferencia de Scleranthus, aquellos trastornos del lenguaje donde las estructuras motoras de la expresión verbal no se encuentren comprometidas.

 

En el aula suelen mostrarse muy inhibidos y retraídos. Este es el niño que realiza todas sus tareas y actividades en el aula, pero evita expresar sus potencialidades por los miedos que están matizando su individualidad, sea a equivocarse, a que lo rechacen y entre otros.

 

Impatiens y Black Eyed Susan

 

“¡Es eléctrico! Este muchacho no se cansa nunca, es tan acelerado que ya no sé en que deporte ponerlo para que gaste sus energías. En la escuela no tiene malos resultados, pero si no fuera tan hiperactivo pienso que pudiera ser mejor...”

 

Aunque existen niños hiperactivos, estas esencias deben administrársele a aquellos que sean más rápidos en la asimilación. La prescripción se realizó atendiendo a los patrones transpersonales.[17]. Es un tratamiento para todo tipo de desajustes físicos que implican una aceleración continuada. Los tratamientos que implicaron la utilización de una de estas esencias, siempre fueron por períodos cortos, dada su gran efectividad.

 

Holly o Mountain Devil

 

“La ha tomado con la niña nueva que entro al aula, antes de que llegara, ella era la que mejores resultados obtenía, pero ahora la otra la aventaja en algunas materias y le tiene un odio, que en ocasiones la ha llegado hasta agredir”

 

La rabia, odios, ira, celos y competitividad son básicamente los aspectos que estas dos esencias trabajan. Hay que tener muy en cuenta que toda la agresividad que nos haga pensar en estas esencias debe llevar un componente afectivo marcado.

 

El niño siente que va a ser desplazado y le van a llevar su “cuota” de afecto y es por ello que se alza en “pie de guerra” contra aquel a quien considere un potencial enemigo. El pequeño no es capaz de comprender que el amor es infinito y que siempre hay para todos.

 

Las situaciones más comunes que podemos encontrarnos en este marco son varias. La primera es la más citada en todos los textos, donde se ilustra la utilización de la esencia en casos en que el nacimiento de un nuevo hermano provoque celos y conductas agresivas. En el marco escolar lo tenemos en el caso de que el niño sienta amenazada su “supremacía” afectiva en determinada esfera para que empiece a manifestar conductas de este tipo.

 

También puede indicarse en caso de que observemos que el menor se molesta porque sus compañeros avanzan en la lección más rápido que él. En definitiva, son rabietas afectivas que en medida alguna deben confundirse con el rencor o estado Willow.

 

Centaury

 

“Es el mascotín del grupo, siempre va haciendo lo que los otros quieren... se somete mucho a la voluntad de los demás... creo que le falta valor para decir que no”

 

Este estado en los niños ha quedado muy claro en el ejemplo introductorio, se sienten tan poco merecedores de afecto que para sentirse parte del grupo, se someten a la voluntad de los demás[18]. De tan manejables que se tornan a edades tan tempranas, su individualidad queda muy comprometida. Es el clásico niño que inspira lástima a muchos maestros y estos tienden a protegerlos, sin mucho éxito, de personalidades más dominantes.

 

Centaury brinda la fuerza necesaria para seguir el propio camino, para saber que no es necesario someterse para recibir amor, rescata la individualidad y la autoafirmación. Hemos visto que los niños que ingieren esta esencia muchas veces van a al otro extremo y suelen tornarse muy agresivos con los demás, es como si despertaran de un letargo, reconociendo sus propias fuerzas y con mucha ira por haberse dejado “pisotear” durante tanto tiempo.

 

Philoteca

 

En este caso no existe el sometimiento manifiesto, pero al no querer ver los logros, éxitos y méritos propios tiende a distorsionarse la imagen de sí mismos y es esto lo que le hace volverse dependientes. Sin embargo, ellos sí son concientes cuando los demás invaden su individualidad y esto les desagrada, pero tampoco hacen mucho por evitarlo.

 

Es importante, para terminar, no confundir la prescripción de estas esencias, ya que el conflicto básico en este caso lo constituye la incapacidad para aceptar el reconocimiento y su generosidad excesiva.

 

Chicory

 

“El gran problema que tiene es que es muy susceptible, no puede sentir que se le deja de lado para nada, porque enseguida te acusa de que no lo quieres y se echa a llorar”