Efectividad de
las esencias florales de Bach en el tratamiento de pacientes
hipertensos 
Autora
Dra.
Saira Rivas Suárez
[1]
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Paramahansa Yogananda
Resumen
Se realizó un ensayo
clínico, fase IV, a un total de 62 pacientes del Policlínico “José Ramón León
Acosta”, de la ciudad de Santa Clara, en el período comprendido de enero a junio
del 2003, pertenecientes al Consultorio del Médico de Familia-18.3,
diagnosticados como hipertensos en los estadíos 1 y 2 de la enfermedad. A un
primer grupo, escogido aleatoriamente se les prescribió un tratamiento con
esencias florales del sistema Bach y al segundo un placebo. Para determinar las
esencias florales a utilizar se realizó una entrevista al paciente con el
objetivo de apreciar los estados emocionales que estaban matizando su
funcionamiento y se les chequeó la Tensión Arterial dos veces
por semana hasta la conclusión de la intervención. Los resultados obtenidos tras
el estudio permiten avalar a las esencias florales del sistema Bach como
altamente efectivas en la reducción de las cifras de TAD, TAS y TAM en el grupo
experimental, tanto en el Estadío 1, como en el Estadío 2 de la enfermedad, así
como la reducción o supresión de gran parte de los medicamentos alopáticos
prescritos a estos pacientes.
La Hipertensión
Arterial (HTA) es la más común de
las enfermedades que afectan la salud de los individuos y las poblaciones en
todas las partes del mundo. Representa por sí misma una enfermedad, como también
un factor de riesgo importante para otras enfermedades.
Informes
del National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES), en
diciembre del 2003, indican, que 50 millones de norteamericanos o mas, son
hipertensos con tratamiento o no. La misma fuente informa que en 1976 el 51% de
esta población era hipertenso; de 1980-1991 el 73%; de 1991-1994 el 68%; de
1994-2000 el 70% de los cuales el 59% tenían tratamiento y solo el 34% estaba
controlado(1). En el mundo la cifra de personas
que padecen la enfermedad asciende al billón y aproximadamente 7,1 millones
muere anualmente atribuido a la
HTA (1)
La
Organización Mundial
de la Salud y
la Sociedad
Internacional de Hipertensión aseguran en informe 2003 que una
TA por encima de la subóptima es responsable del 62% de las enfermedades
cerebrovasculares y 49% de cardiopatía isquémica con una ligera variación entre
ambos sexos(1). Por esta y otras causas, estimados de
la OMS revelan que
en el transcurso de los últimos 10 años han ocurrido 20.7 millones de muertes
por enfermedades cardiovasculares, de las que 2.4 millones eran atribuidas a
la HTA (2, 3, 4)
La
HTA
es considerada como un problema para la salud pública de los países
desarrollados, por la frecuencia de su padecimiento y el enorme contraste, entre
ser, generalmente asintomática, de fácil diagnóstico y tratamiento, y la alta
tasa de mortalidad y complicaciones que presenta si no es
tratada.
Los
estudios epidemiológicos sobre la
HTA esencial en varias partes del mundo y en diferentes
poblaciones, muestran notables diferencias en su prevalencia e incidencia, en
relación con múltiples factores de índole económico, social, cultural, ambiental
y clínicos(1).
Se
ha observado una prevalencia más alta en
poblaciones sometidas a cambios culturales rápidos: urbanización, migraciones o
movilidad socioeconómica. Los grupos que viven en regiones relativamente
aisladas, caracterizadas por estructuras sociales poco alteradas y tradiciones
culturales sólidas presentan cifras tensionales más bajas a lo largo de la vida.
En poblaciones urbanas en EU y otras naciones muestran cifras de TA más altas y
más altos índices de mortalidad que las rurales. Se asocia el incremento de
la TA al entorno
que demanda a la gente una continua adaptación.(5)
Otros estudios la han asociado a patrones alimentarios inadecuados y la
disminución de la actividad física .
La
prevalencia estimada en Cuba está alrededor de los dos millones de hipertensos,
lejos de la prevalencia demostrada (2). Es por ello que se dedican grandes
esfuerzos al diagnóstico, estudio, prevención y tratamiento de la HTA. La atención primaria
es una pieza fundamental en el programa creado para este propósito, ya que los
médicos de familia son los que primeramente se enfrentan al paciente, realizan
el diagnóstico, indican el tratamiento y observan la
evolución.
La
medicina cubana no solo cuenta con los tratamientos alopáticos convencionales
para hacerle frente a este problema de
salud. En el Ministerio de Salud Pública se ha creado la Dirección Nacional de
Medicina Natural y Tradicional, desde la que se han venido implementando otros
tratamientos que han demostrado ser efectivos, como la acupuntura, la
homeopatía, los fitoterapia y la terapia floral, entre
otros.
En
Cuba, la terapia floral entra a inicio de la década de los noventa, un tanto
tarde si se la compara con otros países de la región que nos llevan hasta veinte
años de delantera con la práctica de estas modalidades terapéuticas. Se inicia
gracias a la colaboración de numerosos colegas, que de forma desinteresada,
vinieron a impartir cursos sobre esta nueva forma de
tratamiento.
No
es hasta 1997 que, gracias al Instituto “Finlay” apoyado por el Ministerio de Salud Pública y
en coordinación con el Instituto Superior de Terapias Complementarias de
Argentina, fue impartido un Curso
Diplomado en Terapia Floral con un total de 120 horas, fraccionado en tres
módulos. En enero de 1999, es oficializada la terapia floral como un Grupo
Nacional unido al de Homeopatía y Microdosis, que a su vez responde a la Dirección
Nacional de Medicina Natural y Tradicional
(6).
Las
esencias florales son tinturas líquidas especialmente preparadas a partir de
todo tipo de flores. No constituyen una medicación física ya que no contienen
moléculas específicas de sustancias medicinales obtenidas de las flores. Se
preparan a partir de de la recogida de flores frescas, aun húmedas por el rocío
que se colocan en un recipiente de cristal transparente lleno de agua de
manantial durante las primeras horas de la mañana, se deja expuesto al sol unas
cuantas horas, la energía solar parece trasmitir directamente al agua un
determinado aspecto de la flor, el patrón de su energía vital; las propiedades
vibracionales curativas de las flores. En algunas se realiza este proceso
mediante la cocción, el líquido decantado y filtrado constituye la tintura
madre. (7)
El
desarrollo de la terapia floral se atribuye al doctor Edward Bach, que vivió a principios del siglo XX. En total
Bach identificó treinta y ocho flores, cuyas tinturas líquidas se conocen hoy
como los remedios florales de Bach. Debido a los efectos curativos positivos de
estos remedios demostrados a lo largo de los años, se han continuado
desarrollando las esencias florales mas allá de los 38 originales y se han
elaborado nuevos sistemas florales en diferentes lugares del mundo, pero los
remedios de Bach siguen siendo los mas utilizados y estudiados.
(7,8)
Las
esencias florales actúan equilibrando los problemas psíquicos, que son la causa
de la enfermedad. A diferencia de la farmacopea alopática, la terapia floral no
basa su acción en el contenido activo de sus diluciones sino en las propiedades
energéticas de la flor, almacenadas en el agua.
Ahora bien, si el enfoque energético aporta una
visión mucho más completa del ser humano, hora es ya de romper el dualismo que
separa la psiquis del cuerpo físico y llevar a su real dimensión el concepto de
psicosomático, entendido no solo como
unos cuantos problemas de salud que el individuo padece (6). De aquí se deduce
el por qué utilizar terapia floral en el tratamiento de la HTA.
La
HTA es una de las
mas conocidas y estudiadas enfermedades psicosomáticas
o trastorno psicofisiológico. Se han demostrado que numerosos factores
psicológicos y sociales están ligados a la patogénesis, aparición y curso del
trastorno (5). Se ha comprobado que estímulos ambientales hacen que el hombre
reaccione con ira, frustración, miedo, ansiedad, euforia, cólera. Estas emociones van acompañadas de
variaciones en la frecuencia cardiaca, el volumen minuto y la tensión arterial.
Estas respuestas afectivas y fisiológicas pueden ser provocadas por estímulos
procedentes del entorno del sujeto, sobre todo los que son interpretados
subjetivamente por la persona como amenazadores y procedentes del propio cuerpo
o los pensamientos e imágenes que surgen espontáneamente y que presentan efectos
similares según su significación subjetiva (5,15).
Las situaciones y acontecimientos vitales que
pueden exigir serias demandas adaptativas a la persona (que se conoce como
estrés psicológico) son consideradas a menudo como potenciales codeterminantes de la patología cardiovascular, no solo la
acción ambiental, sino la forma de enfrentarse a esta y una seria de factores
predisponentes, pueden ser el origen de
la HTA esencial
(15).
En resumen, las esencias florales no van a actuar
en contra del defecto, sino que funcionan como potenciadoras de la virtud que lo
puede erradicar. No se combate el odio, sino que se llena ese espacio de amor.
Trabajando de esta manera, las esencias florales permiten “desbloquear los
atascos energéticos, producidos por nuestra errada manera de conducirnos en la
vida”.
Todo lo anteriormente expuesto nos lleva a
plantearnos el problema central que da lugar a esta invención:
·
¿es efectiva la
utilización de las esencias florales de Bach en el tratamiento a pacientes con
Hipertensión Arterial Esencial?
Objetivo
General
·
Demostrar
la efectividad de las Esencias Florales de Bach en el tratamiento de pacientes
con Hipertensión Arterial Esencial.
Objetivos
Específicos
·
Valorar
la utilidad de las Terapia Floral para el tratamiento de la Hipertensión
Arterial, en los Estadíos 1 y 2 de la
enfermedad.
·
Determinar
el comportamiento comparativo de las cifras de Tensión Arterial Diastólica,
Tensión Arterial Sistólica y Tensión Arterial Media, en los grupos en
estudio.
·
Describir
el comportamiento de las cifras de Tensión Arterial, síntomas y uso de
medicamentos, antes y después de la intervención en los grupos en
estudio.
Hipótesis
·
Son
efectivas las Esencias Florales de Bach en el tratamiento de los pacientes que
padecen de Hipertensión Arterial Esencial.
Se
realizó un ensayo clínico Fase IV doble
ciego controlado con placebo
durante un período de tiempo de 6 meses, comprendido de enero hasta junio del
2003. Se tomó una muestra de 62 pacientes hipertensos del CMF-18.3,
perteneciente al policlínico “José Ramón León Acosta”, de la ciudad de Santa
Clara. La muestra se dividió en dos grupos, de forma aleatoria, que fueron
tratados indistintamente con Terapia Floral o Placebo.
La
muestra quedó conformada por un total de 62 pacientes con Hipertensión Arterial
Esencial, cuyas edades oscilan entre 20 y 60 años. El resto fue excluido por las
peculiaridades que presenta la enfermedad tanto en los adolescentes como en los
adultos mayores.
En
segundo lugar se tomó en consideración para su inclusión dentro del estudio, la
clasificación de riesgo potencial (sugerida por JNC VI Report (2,16,17,18), incluyendo los pacientes en los estadíos 1 y 2, o sea con TA entre
(140-159; 90-99), (160-170; 100-109) que se encontraran en el Grupo de Riesgo A
(sin factores de riesgo cardiovascular y no tienen daño en órganos diana, y
Grupo de Riesgo B (con factor de riesgo diferente a diabetes mellitus y no enfermedad coronaria
clínica)
En
tercer lugar, solo se incluyó a aquellos pacientes que tuvieran la voluntad de
participar en el estudio conociendo las particularidades del mismo, ratificando
la aprobación mediante la firma de un consentimiento
informado.
A
todos los pacientes se le realizó una detallada
Historia Clínica con énfasis en el inicio y evolución de la enfermedad,
interrogatorio por aparatos para ver los síntomas asociados con mayor
frecuencia, los Antecedentes patológicos personales (APP) y Antecedentes
familiares de riesgo cardiovascular (APF), tratamiento actual y hábitos
tóxicos.
Se
realizo un exhaustivo examen físico incluyendo peso, talla e índice de masa
corporal (IMC) además de exámenes complementarios: Hb,
glicemia, colesterol ,triglicéridos, P. de frío, Ac Úrico, ECG y fondo de ojo.
A
todos los pacientes se les realizaron seguimientos periódicos de la
Tensión Arterial (TA) 2 veces por semana, las que fueron
promediadas y se tomó como valor previo al inicio de la investigación. Todo esto
se realizó obedeciendo a tres razones fundamentales:
1.
Observar
el comportamiento de la
TA previo al inicio del estudio.
2.
Realizar
ajustes del tratamiento medicamentoso para mantener cifras estables de
TA.
3.
Clasificar
adecuadamente a los pacientes según el estadío y el Grupo Riesgo, de esta forma poder excluir
los que no cumplieran con estos criterios.
Una
vez clasificados los pacientes, fue tomado en cuenta para agruparlos en el Grupo “Terapia Floral” o
Grupo “Placebo”, el sexo y el estadío
que son factores que pueden desequilibrar a ambos grupos por lo que se
aplicó la aleatorización independiente por sexo y
estadío de la enfermedad. Este paso fue realizado por un colega que no estaría
involucrado en medida alguna en la evolución posterior de la intervención. De
esta forma, cada grupo quedó constituido por 31 personas.
Para
realizar la medición de la
TA se utilizó el método auscultatorio
(2,19), que consiste en utilizar un brazalete inflable (de Riva Rocci) conectado a un manómetro de mercurio (Esfingomanómetro) enrollado alrededor del brazo derecho que
ocupe dos tercios del mismo y se coloca el estetoscopio en la flexura del codo
sobre la arteria braquial. Se insufla rápidamente hasta 20 mmHG por encima de la tensión sistólica esperada y se
desinfla lentamente. Se utiliza como TAS el primer ruido de Korotkov y como TAD el quinto ruido de Korotkov (cuando desaparecen los
mismos).
Para
la toma el paciente debe estar sentado con el brazo derecho apoyado de forma que
se encuentre a la altura del corazón para cortar la influencia de la gravedad.
Además, durante todas las tomas se cumplieron los siguientes requisitos (2) :
1.
Los
pacientes se mantuvieron 5 minutos de descanso antes de cada toma de
la
TA.
2.
Prohibido
fumar o ingerir cafeína al menos 30 minutos antes de la
toma.
3.
Se
procuró efectuar 2 lecturas separadas por 2 minutos, si la diferencia de las
mismas es mayor de 5 mmHg debe efectuarse una tercera
medición y promediarlas todas.
Es
a partir de este momento que se comienza a realizar la caracterización floral
individual. Para ello se tuvieron en cuenta los datos de la Historia Clínica
individual, momento de inicio de la enfermedad, la sintomatología asociada y las
características personológicas del paciente.
Para
la prescripción floral en sí, fueron utilizadas las esencias del doctor Edward Bach en su modalidad de tratamiento más clásica,
combinada con el esquema de los Patrones Transpersonales (20,21) que, a nuestro
juicio, responden a las características
de la sintomatología como Vervain, Impatiens, Oak, Star of Bethlehem, Holly,
Cherry Plum, Vine o Mimulus (22,23).
Para el presente trabajo el método de tratamiento consistió en ingerir 4 gotas
debajo de la lengua, de 4-6 veces al día
por vía oral.
Estas
fórmulas individuales se prescribieron en una receta con el nombre del paciente
y un código que correspondió al estadío y el sexo, por ejemplo, se
utiliza la categoría E1-M para describir al paciente que pertenece al estadío1 y cuyo sexo es masculino. La
tarea de enumerarlos fue llevada a cabo por un colaborador que no estaría en
contacto con los pacientes y que se auxilió para ello de una tabla de números
aleatorios. Posteriormente se conformaron dos grandes grupos con características
similares en cuanto a sexo y severidad de la HTA.
En
el momento de la prescripción floral a los pacientes que correspondieron a un
grupo solo se le puso el vehículo (alcohol 10%) y a los restantes se les
incluyeron las esencias florales, para conformar el elíxir
floral.
A
partir de este momento se llevó un registro diario de la TA de todos los pacientes durante 1
semana, dos veces semanales durante el resto del tiempo que duró la
investigación.
Una
vez concluidos los dos primeros meses de tratamiento, si la TA se mantuvo igual o menor que
la TA óptima se
comenzó a disminuir los fármacos gradualmente con períodos de 1 mes entre una
variación y otra. El registro de la
TA se mantuvo por un período de 6 meses.
Al finalizar este tiempo,
la respuesta al tratamiento se valoró de:
·
Buena:
Aquellos pacientes que se mantuvieron controlados, cuyas cifras de TA fueron
óptimas durante el tratamiento y que además, se logró disminuir o eliminar la
ingesta de fármacos alopáticos.
·
Regular:
Aquellos pacientes que se mantuvieron controlados, cuyas cifras de TA normales,
pero a los que su tratamiento farmacológico no se les pudo
reducir.
·
Mala:
Aquellos pacientes que se mantuvieron
parcialmente controlados y mantuvieron su tratamiento farmacológico
habitual.
Por
último, el procesamiento cuantitativo de los datos se realizó mediante la
utilización del programa estadístico-matemático SPSS/Windows. Se aplicaron las
pruebas de tipo paramétrico T de Student para muestras
relacionadas y T de Student para muestras
independientes, descritas en el análisis de los
resultados.
Descripción
de la muestra
La muestra quedó constituida por 62
pacientes HTA conocidos, pertenecientes al CMF 18.3. Del total de pacientes, 38
correspondieron al sexo femenino y el resto al masculino. La distribución por
grupos de edades se muestra a continuación en la tabla n°1:
Tabla 1
Distribución de la muestra por edad y sexo