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Síndrome de abstinencia a la
nicotina: una mirada desde la terapia floral y la
auriculopuntura.
Msc. Boris C. Rodríguez Martín [1]
Dra.
Iselda Palomino Concepción [2]
El
hábito de fumar se ha convertido en una epidemia a escala mundial, tanto es así
que se estima que el 10% de los ingresos del mundo occidental son debidos al
tabaco. Baste decir que en Cuba el 36% de la población adulta fuma activamente,
cuestión que ha tenido su efecto en las licencias laborales, jubilaciones
precoces y la mortalidad asociada a enfermedades imputables al cigarrillo
(enfermedades cardiovasculares, cáncer de pulmón y de laringe, etc.). Los
fumadores, como promedio, viven quince años menos como consecuencia de que cada
cigarro consumido reduce en nueve minutos su vida.
En
este sentido, la búsqueda de estrategias para enfrentar este flagelo es una
tarea de primer orden a la que se dedican muchos recursos y esfuerzos. Para toda
deshabituación, existe un período a rebasar que es muy duro, al que se le
denomina período de abstinencia. Para
el afrontamiento de este período se incluyeron en el tratamiento las esencias
florales y sesiones de auriculopuntura, unido a la aplicación de estrategias de
afrontamiento grupal.[3]
Se
trabaja a ritmo de dos sesiones semanales en un total de diez, el tratamiento
debe durar aproximadamente un mes y medio. Desde el inicio del tratamiento se
les prescribe a los fumadores una fórmula floral, denominada Fórmula de Afrontamiento a la Abstinencia
(FAA) compuesta por varias
esencias:
1. Morning
Glory: es la única esencia que no es del sistema Bach, pero la incluimos por lo
puntual que resulta en el tratamiento de las adicciones.
2. Walnut:
para reforzar las decisión del cambio que ya trae consigo el individuo y
protegerlo de las influencias negativas del entorno.
3. Crab
Apple: además de aportar el orden mental necesario, va limpiando la mente y el
cuerpo de las sustancias tóxicas.
4. Cherry
Plum: es frecuente observar como el fumador en fase de abstinencia, tiene como
mayor miedo, no poder controlarse y recaer.
5. Centaury:
porque la mayoría de los fumadores siente que la adicción puede ser más fuerte
que ellos, o sea, que están sometidos por esta.
6. Agrimony:
trabaja todos los problemas subyacentes de la personalidad, que en definitiva
son también los que le llevaron a la adicción y por ello contribuye a reducir
mucho los niveles de ansiedad relacionados con la
abstinencia.
La
forma de preparación es la convencional. Del stock se toman 2 gotas de cada
esencia y luego del frasco resultante (trabajamos con esta como si fuera una sola esencia) es que se
preparan las demás fórmulas. La dosificación es la habitual, 4 veces al día x 4
gotas sublinguales cada vez.
La
aplicación de la auriculopuntura se hace de forma muy natural, ya que no se
emplean las agujas sino semillas de Cardo Santo en los puntos: Shemen, Corazón y
Ansiolítico.
De
los meses de febrero a finales de julio del 2000 fueron tratados 4 grupos de 12
pacientes cada uno, a razón de mes y medio por grupo. En dos de los grupos (24
pacientes) se probó la inserción de la fórmula floral para rebasar la
abstinencia, obteniéndose como resultado el que un total de 18 pacientes
rebasaron el período exitosamente y lograron culminar el tratamiento,[4] lo cual representa
un 75% del total de pacientes que inician el tratamiento.
En
tanto del otro grupo que no recibió este tratamiento vibracional, sólo lograron
rebasar el período de abstinencia y culminar el tratamiento 11 personas, o sea,
el 45.83% del total del grupo. Los resultados obtenidos son un claro indicador
de la efectividad de la inclusión de los tratamientos vibracionales –esencias
florales y auriculopuntura- en el afrontamiento al síndrome de la abstinencia
presente en los fumadores.[5]
En
la actualidad, aún es muy pronto para hacer un corte y ver cuántos se mantienen
sin fumar, [6]
sin embargo ya de
por sí es un logro que muchas personas logren salir airosos de esta primera
prueba.
Queremos
expresar que la batalla no debe dirigirse contra el cigarrillo, ya que éste no
es más que el “bastón” mediante el cual las personas se ayudan para afrontar
muchos de los retos que la vida les impone. Por ello la terapia individualizada
–sea psicoterapia, terapia floral o cualquiera que haga énfasis en los estilos
de vida y afrontamiento-, debe comenzar una vez culminado este período, para
evitar las muy seguras recaídas en
muchos de los que terminan el tratamiento.
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