Abordaje geronto-floral del dilema de la experiencia en la
vejez. 
Desafortunadamente con no poca frecuencia
los estudios sobre personas mayores, conllevan a la focalización del individuo
que envejece con dolencias, reduciéndose al ámbito de una vejez deficitaria (1)
concepto mas vinculado a la vejez
física, que acusa el paso del tiempo y que erróneamente se extiende a otras
áreas no menos importantes del desarrollo humano, matizadoras selectivas también del modo en que se envejece;
normal, patológica o exitosamente.
Se
atribuyen a la vejez, el deterioro intelectual, la enfermedad física, la
incapacidad funcional y otras muchas lacras que marcan la experiencia en esta
etapa del ciclo vital y son tan fuertes que se instalan en el propio
destinatario, condicionando un falso sistema de creencias, expectativas y
dilemas de fuerte impacto emocional, que a su vez ejercen su influencia de
retorno sobre la percepción y la comprensión, la representación y las vivencias
y la efectividad de su impacto sobre el entorno próximo.
El
pensar en la vejez priorizando el componente físico equivale a “privilegiar
demasiado los elementos físicos del material que constituye la vida, a riesgo de
alejarnos del concepto mismo de Vida y de la
definición científica de lo Viviente como flujo de materia, energía e
información” (2) sin embargo la mayoría de las personas se encuentran más
cómodas hablando de sus problemas físicos que sobre los sentimientos, emociones
o dolores del alma.
Empeñados en descifrar al máximo el código
genético de los seres humanos como solución al envejecimiento y a
muchos problemas y enfermedades, los científicos avalan, sin embargo, el
papel de los sistemas Nervioso, Endocrino e Inmunitario, como grandes sistemas
de regulación, potenciadores de la
capacidad de adaptación,
abriendo un espacio
esperanzador a otras formas de intervención.
Erróneamente se ha pensado que el
envejecimiento es una puesta en práctica de lo que se fijó en la infancia y la
juventud, sin embargo la etapa social de la vejez, ha sido considerada en
la Gerontología
Social, como una etapa en la que la persona debe rehacer y
recomponer gran parte del mundo dado, tiempo conformado por rasgos que
definen condiciones sociales
inevitables, pero asumibles, como la propia jubilación o la pérdida de roles
sociales y familiares
(3)
Para
asumir positivamente esta nueva etapa se requiere, ante todo, del equilibrio
emocional, para resolver los dilemas
a la hora de configurar el mundo social de forma diferente, este es el reto más
grande que afronta el hombre en la vida.
La salud dependerá de cómo se adapta a su realidad cambiante, porque el
cambio no depende de lo que viene
(sucesos vitales, situaciones de conflictos, etc.) sino de cómo se va al
encuentro de los estímulos, de nuestro modelo personal de enfrentamiento.
No se trata de negar la
mayor probabilidad de enfermedades, pérdidas sensoriales y acontecimientos
vitales, no se niega que con la edad algunas habilidades cognitivas y motoras se
ven perturbadas (muchas de las cuales pueden y deben ser prevenidas y tratadas),
pero la reducción de la actividad de los órganos vitales es muy lenta y se
mantiene en un nivel suficiente hasta edades muy
avanzadas.
Desde todo punto de vista es
evidente que el decremento o la disminución de las funciones básicas afecta la
autoestima, pero nuestras ideas y prejuicios sobre este deterioro son más
fuertes y subjetivadas que su realidad, los pensadores orientales aseguraron que
la patología en la vejez es producto de un comportamiento, que el espíritu es
también lo que conserva al cuerpo joven, o lo envejece prematuramente.
Obviamente
los afectos emocionales están en la base de los grandes síndromes
disfuncionales, funcionando como dispositivos adaptativos de la condición humana, de ahí que su
manipulación terapéutica, en orden de expresarlos y canalizarlos adecuadamente,
sea una señal inequívoca de Salud.
Se
conoce que la alta intensidad del afecto, su reacción desproporcionada y
duración prolongada, la repetición rígida en el tiempo, el sufrimiento alto y
duradero y el grado de interferencia profundo en lo sociopersonal, lo transforma en riesgo
patológico.
Muchas investigaciones
estudian la afectividad en la persona mayor para desarrollar intervenciones que
promuevan un envejecimiento con éxito, satisfactorio, previniendo una vejez
patológica.
El
rendimiento intelectual es una de las primeras áreas que se ve perturbada,
mediatizada por la falta de interés y motivación, la falta de confianza en sí
mismo y el incremento de la ansiedad.
Es
tan consensuado y aceptado el papel de la vida afectiva sobre todas las áreas
del funcionamiento humano, que se hace innecesario continuar aportando criterios
al respecto, a tal punto que la exploración científica de las Actividades de
Vida Diaria de los Adultos Mayores (AVD) descubre que “Los niveles de autonomía
correlacionan positivamente con variables Psicológicas, Personales, Cognitivas y
Emocionales” (4).
En
correspondencia, el impacto de la Autonomía sobre el bienestar
Emocional y la
Salud física, es tan fuerte que la relación entre la ejecución
real de AVD y el nivel potencial de ejecución está mediado por la intervención de Variables cognitivas relativas
a expectativas, estereotipos o creencias erróneas en torno a la
vejez.
Sin
embargo no está suficientemente extendida y popularizada la idea de que es
posible alcanzar una vejez saludable, competente o con éxito, no tanto como para
que una masa cada vez más crítica de personas maduras, conozcan su papel y
asuman su propia responsabilidad en la búsqueda del equilibrio entre estabilidad
y cambio, entre crecimiento y declive, involucrando su deseo de continuidad,
condición esencial de la adaptación y la sustitución asertiva de sus roles
sociales.
Entonces, como el buen médico de los
textos chinos que se ocupa de mantener a la gente sana, habrá que mostrarles la
manera de envejecer exitosa, guiándolos en el buen entendimiento de sí mismos y
con ello el ofrecimiento de todas las propuestas viables, desde las más antiguas
a las más actuales, por el sendero del TAO de la medicina china y los saberes sutiles de la “Madre India, de Freud a la Homeopatía de Hahnemann y a la Bioenergética actual, pasando
por las modalidades terapéuticas del pensamiento científico Occidental, inductor
de estilos de vida saludables, a las sutiles energías vibratorias de las flores,
donde habita el suplemento anímico que muchas personas necesitan.
Si las esencias florales armonizan
nuestras energías y equilibran nuestras emociones, es obvio que influyen en
nuestra manera de envejecer y en la salud, se conoce que la gente feliz vive más
tiempo y que la gente infeliz refiere
más problemas de Salud.
La importancia de su
aplicación, se expresa también en el
propio juicio de expertos que desaconsejan el uso de terapias farmacológicas, en
la intervención de problemas tan
importantes como la
Depresión en esta etapa del ciclo vital, por las
contraindicaciones, por los efectos secundarios o colaterales, la dependencia,
la influencia negativa sobre el estado de ánimo y la pérdida de registro de
la realidad que conllevan en su mayoría
y de los que están exentos estos remedios naturales (5).
Podemos entonces mediante los elixires
florales convocar mejores emociones, porque no
es verdad que la edad madura sea un tiempo de depresión, irascibilidad y
malestar psicológico y si lo es que una genética adecuada, buena alimentación,
actividad física y un buen equilibrio emocional, son los responsables de un
envejecimiento saludable.
Pensar
en una vejez cargada de “dilemas”, atribuyéndolos a todos los mayores, sería tan
reduccionista como asegurar que el fenómeno de
reminiscencia (anclaje en el pasado) es atribuible a la experiencia subjetiva
del envejecimiento en general, inevitable y consustancial a la edad, cuando
existen tantas diferencias en la actitud ante el pasado, de ahí que prescripción
de los elixires florales ha de ser holística.
De ahí que la Intervención con Terapia floral
en la vejez, no se sustraiga de los
principios generales de su aplicación para cualquier grupo de edad, “como no
existe una mayor probabilidad de experimentar con la edad un determinado tipo de
afecto” (4) o emocionalidad positiva o negativa.
Terapeutas y pacientes saben
ya que la Terapia floral reduce también el impacto de la enfermedad
física sobre el estado de ánimo, de manera que las oscilaciones en el estado de
salud cursan y se resuelven sin manifestaciones psicopatologicas y que
ella aporta además de los
remedios naturales para prevenir, curar o aliviar la enfermedad, una nueva
manera de pensar en la salud, que lamentablemente aun muchas personas mayores
desconocen, como no se habla lo suficientemente
sobre el origen más bien
espiritual y no “tan físico” de la enfermedad.
Entonces, ¿Podría hablarse
de esencias específicas para personas mayores?. Evidentemente no, lo que ocurre es que estas
personas que han cursado esa maravillosa asignatura que es la vida, tienen aun
lecciones pendientes, y tantas como cualquier persona, con independencia de la
etapa del ciclo vital en que se encuentre y además este aprendizaje es posible
porque la plasticidad de la inteligencia acompaña al hombre también en la vejez,
donde aun existen amplias posibilidades de reserva.
Los
propios dilemas descritos por la ciencia gerontológica brindan esta oportunidad
(Desconfianza vs. Confianza, Dependencia vs. Autonomía, Pasividad vs.
Iniciativa, Inferioridad vs. Suficiencia, Confusión vs. Identidad, Aislamiento
vs. Apertura, Destructividad vs. Productividad, Desesperación vs. Oportunidad).
Cualquier profesional iniciado en Terapia floral, anticiparía el efecto que
sobre su resolución, aportan las Esencias Florales, lo que hemos dado en llamar
apriorísticamente, en esta versión pre-experimental:
abordaje gerontofloral del dilema de la Experiencia en la Vejez.
Tal
aproximación implica la habilidad de traducción sensible de las emociones, que
subyacen a los “dilemas” en las
resonantes frecuencias vibratorias del
elixir floral, venido a sustituir la cualidad negativa causante del daño, por la
virtud opuesta, efecto sistematizado y
sometido a la verificación científica.
En su reciente
obra (2001) “La
Curación Vibracional” Richard Gerber
(6), también autor del Bestseller Mundial
“La Curación
Energética” (7) ha expresado que “la validación científica de
las esencias florales parece ir a un ritmo a la par de lento que la validación
de la
Homeopatía, en los círculos de la medicina Convencional”.
Felizmente los terapeutas e Investigadores cubanos somos una gran
excepción.
En nuestro contexto
caracterizado por la
Oficialización de esta
modalidad terapéutica en el Sistema Nacional de Salud, ha sido probado el efecto
beneficioso de la
Terapia floral, en el tratamiento de las más disímiles
alteraciones del equilibrio, desde una también multidisciplinariedad, en especial las autoras de este
artículo y colegas, han privilegiado en
su condición de Gerontólogos, Psicólogos Médicos y Farmacólogos, la Evaluación e
Intervención de las esferas de preocupación de las Personas Mayores, desde una
perspectiva Floral.
Por su parte la experiencia
clínica en el abordaje de los potenciales y reales daños sufridos por las personas mayores,
relacionados con la competencia personal, el exceso de entrega a la familia, las
tareas abrumantes que ya corresponden a hijos y nietos, la pérdida de papeles en
la vida personal y sociolaboral, los trastornos de adaptación, el duelo y la
culpa, la ansiedad ante el futuro que se acorta, por la conciencia del límite,
la soledad, la pérdida de la autoestima
y otros factores de riesgo para la salud, hace de las Esencias
Florales un recurso inestimable, atenuante de los eventos
conflictivos.
Esta Modalidad demostró su
mérito en el tratamiento de la Depresión del Adulto Mayor (8) y su
capacidad para elevar los Niveles de Satisfacción con la Vida, ha modificado variables tan
importantes como la
Actitud ante el Envejecimiento, la Agitación y el humor disfórico y el sentimiento mismo de
Soledad.
Se realizó un diseño que
respondió al modelo el "Grupo contra sí
mismo", veinte adultos mayores con diagnósticos de depresión (pacientes de
la Farmacia
Homeopática de Santa Clara, Cuba) fueron testigos
estadístico-vivenciales del impacto de la Terapia floral sobre el
bienestar psicológico, a los cuales se le aplicó antes y después del
tratamiento, una Escala de Depresión para ancianos (GDS) (Yesavage, Brink, Rose,
Huang, Adey y Leirez, 1983) especialmente construida para personas mayores
(versión reducida) y un Inventario de Satisfacción con la Vida de Lawton
en la Vejez.,
pruebas psicológicas que alcanzan un alto nivel de operacionalización de las variables/dilemas que dan título a
este trabajo.
La vivencia del mundo como
un lugar poco seguro del que hay que cuidarse sin bajar la guardia, sin ser un
atributo especial del hombre mayor, es dilema, consecuencia de experiencias
negativas que genera un sentimiento de desconfianza
Y temor que exploran lo
items: -Tiene miedo de muchas cosas?, -Teme que algo
malo le pase?.
Nos hemos referido al "deseo
de continuidad" como variable moduladora de la calidad con que se envejece, es
un dilema a solucionar si se quiere involucrar la propia responsabilidad del
individuo, los items: -Le cuesta iniciar nuevos
proyectos?, -Ha renunciado a muchas actividades?, -A
menudo se siente aburrido-a?, ofrecieron importante información acerca del
diagnóstico y tratamiento de este importante problema.
El sentimiento de
inferioridad versus suficiencia se evidenció en la dimensión evaluativa de la
actitud ante el propio envejecimiento que indaga acerca de los niveles de
autoestima: - Siente que según se va haciendo mayor, es menos útil? y -A medida que se hace mayor se ponen las cosas mejor,
igual o peor para Vd.?
Se ha establecido la
importancia del sentimiento de soledad, en los fenómenos de degradación de la
condición del anciano e incluso en el
agravamiento de la
Salud, el Aislamiento versus Apertura pudo ser constatado en los items: -Se siente a menudo como abandonado? Y -Prefiere quedarse en casa a salir?.
Entre estos y otros
"dilemas" se trató de obtener información acerca del modo como los sujetos
vivenciaban esta etapa de sus vidas, si
con Desesperación o como Oportunidad, preguntando si: - La mayor parte del
tiempo la vida es dura y difícil?, -Siente que su
situación es desesperada?, -Tiene muchas razones para estar triste?
Fue probada la no
intervención de las variables generales: edad, sexo, estado civil y nivel escolar en la efectividad resultante
(a favor de la bondad terapéutica de los remedios florales) expresada en el aumento de la Satisfacción con
la Vida.
Corroborándose con respecto a la primera, el supuesto teórico
que desestima a la edad como variable independiente, que la descarta como
magnitud psicológica y la conceptualiza como un indicador poco preciso, de lo
que puede o no ocurrir en determinada etapa del curso de la
vida.(4)
La respuesta al tratamiento
fue siempre más favorable entre las mujeres, aunque la no significación de los
cambios en la variable sexo, puede estar influenciada por la pequeñez del
estrato masculino, la mayor participación de mujeres confirma que éstas sufren mayor estrés por la ocurrencia
de acontecimientos negativos, recibiendo un impacto más alto que los hombres, se
sabe que la depresión entre ellas es dos veces más elevada que en los varones
(10) Ello explica que una cifra muy mayor de féminas solicite los servicios de la Terapia
Floral.
Con respecto al estado civil
en el que tampoco fue posible demostrar diferencias significativas, se observa
que la
Depresión, la Agitación y la Actitud ante el
Envejecimiento, tuvieron mejor respuesta entre los que tenían pareja, en tanto
que el sentimiento de Soledad mejoró más en los viudos, esto último hasta un
nivel limítrofemente significativo (p= 0.09)
La depresión descendió de un
nivel de depresión moderada, según la corrección de la escala (9.45) hasta un
valor grupal de no depresión (3.65) evidenciando el cambio positivo de esta
variable y aportando además la varianza reducida desde 8.36 hasta 3.1 el
criterio de la respuesta homogénea del grupo a esta
intervención.
De los 15 items que conforman la escala de Yesavage 5 obtuvieron cambios significativos y 5 muy
significativos, entre los que se encuentran: -¿teme que algo malo le pase?, -¿se
siente como abandonado?, -¿Prefiere quedarse en casa a salir?, -Le cuesta
iniciar nuevos proyectos? Y -¿siente que su situación
es desesperada? En la variación del
puntaje general mejoran los 20 pacientes, con un estadígrafo de z=3.91 y
p=0.0001.
Como se sabe, las personas
depresivas sufren de una pérdida de disfrute disminuyendo el interés por la vida
y todo lo que ella nos brinda, de ahí que podamos afirmar que en la variación
significativa del puntaje de depresión desempeñaron un papel importante las
esencias florales Wild Rose, Clematis y Honeysukcle,
Gentian y Mustard en el sentido de superar la apatía y la resignación, orientar
la búsqueda de nuevos horizontes, poner en realidad al adulto mayor y evitar la
“despresentificación”
que suele acompañar a este trastorno afectivo, dificultando también las
conductas iniciales de memoria, la atención y la
concentración.
Cuando se piensa para
investigar, en lugar de investigar para pensar, suelen encontrarse resultados
muy curiosos, como el de la percepción del tiempo pasado en la vejez. En nuestra investigación, anticipamos el uso de Honeysuckle en la
conducta de evasión de las presentes
circunstancias, dando por supuesto que ante la adversidad del presente, van a
refugiarse en el pasado, sin embargo observamos que también el mayor, no feliz con su actual situación, vive más en
futuro que en presente, aunque ese futuro signifique el límite de la vida, que
vivencia en este caso como liberación, algo similar a lo que la literatura
gerontológica describe como "el anciano Rocking Chair"
De ahí que estimular el
deseo de continuidad, es una condición esencial para el logro de la Calidad de vida en
la Vejez, que aportaron las vibrantes frecuencias
energéticas de Walnut, Wild Rose, y Gorse.
La fatiga, muchas veces
resultado del hundimiento de la fuerza vital asociada a la depresión,
(11) fue referida por 15 pacientes que consideraron no disponer de "tanta
energía como el año pasado", de ellos 10 evolucionaron favorablemente, el cambio
ocurrido, estadísticamente muy significativo (p=0.004) puede ser desde la
perspectiva vital por la acción de Olivo, Oak, Elm y Hornbeam que contribuyeron
a restablecer el equilibrio energético, indicadas teniendo en cuenta que las
variables detonantes del agotamiento o la falta de energía son específicas de
cada hombre.
En el Test de Satisfacción con la vida de Lawton la evaluación de la Actitud ante el Envejecimiento
presenta una respuesta positiva, con un puntaje inicial de 2.85 y final de 5.65,
expresando los cambios producidos como consecuencia de la intervención, que se
pueden modificar situaciones especialmente críticas para el bienestar, como la
percepción de que uno está envejeciendo, los cambios negativos en la autoimagen y autoestima, la sensación de desplazamiento
social y otros dilemas
asociados.
Sin embargo fue tan fuerte
el estereotipo negativo sobre el envejecimiento en estos mayores, que al
preguntar "si a medida que se hace mayor las cosas se ponen peor", 8 personas consideraron inicialmente que sí,
responsabilizando a la edad con el estado negativo que les afectaba y
manteniendo su criterio en el postest, afortunadamente
9 evolucionaron hacia una respuesta favorable resultando un cambio significativo
(p=0.026), que puede atribuirse a los efectos producidos por la terapia con
Walnut (Nogal), flor de los cambios, cuyo fruto asemeja un cerebro humano con
sus dos hemisferios, tenido desde el siglo XV como alimento del Sistema Nervioso
Central por su alto contenido de fósforo (12), favorecedor, en nuestro caso, de
la comprensión del envejecimiento como un transcurrir continuo de la vida
humana.
En esta misma línea de
pensamiento, al explorar "si a mayor edad aumenta el sentimiento de inutilidad",
evolucionaron significativamente desde una respuesta desfavorable a una
favorable 9 sujetos (X2=4.90, p=0.0026), lo que confirma el hallazgo
científico de la necesidad del abordaje de la depresión también como una forma
particular de variación de la autoestima (13) para lo cual se prescribieron
holísticamente los remedios florales: Crab Apple, Pine, Larch, Centaury y
Gentian.
Obviamente estos mayores
sufrían una crisis de identidad, en la que se afecta la correspondencia del hombre consigo mismo,
perdiendo la habilidad de establecer quién es, cuáles son sus objetivos y
perspectivas de vida, cómo es percibido por los demás y su lugar en el grupo,
incrementándose las dudas y la pérdida de confianza que agrava el cuadro
depresivo.
Como apoyo al diagnóstico y
a la evaluación de la capacidad de las esencias florales para elevar los niveles
de autoestima, se les pidió que se definieran en términos positivos, estas
personas tan especiales tuvieron serias dificultades para atribuirse cualidades
positivas, se les sugirió que respondieran,
una vez transcurridos 21 días de tratamiento con Larch, flor del sistema
Bach para la Autoestima y la toma de conciencia
de las propias posibilidades personales, a las preguntas: -quién soy?, -qué tipo
de persona soy?, -soy digna de aprecio? Finalmente se registró un resultado
grupal de 13 autodefiniciones asertivas como promedio expresadas en orden
decreciente: decente, honesto-a, organizado-a, justo-a, sincero-a, respetuoso-a,
disciplinado-a, comprensivo-a, fiel, valiente, atento-a,
generoso-a.
Con su acción natural Larch
estimuló el redescubrimiento de la propia identidad aportando satisfacción con los años vividos,
con su historia de metas y propósitos logrados, demostró ser la flor de elección
para convocar la fortaleza personal que supone considerarse realizado, completo,
escapando a los prejuicios negativos sobre el viejo.
Por otra parte entre las
variables que afectan la autoestima del mayor, ocupan un lugar importante las
pérdidas físicas y/o sensoriales, cabellos grises, líneas en el rostro, lentitud
al andar... hacen que algunas personas
se infravaloren, llegando al extremo de experimentar vergüenza y autorrechazo, Crab
Apple trabajó la insatisfacción con la propia imagen, Manzano Silvestre como
remedio de limpieza, contribuyó
eficazmente al estado transformado que la estadística registró en esta
importante dimensión en 7 pacientes que modificaron su sentimiento de
insatisfacción..
Al comenzar el tratamiento
un número elevado de sujetos, 17 consideraron que "la mayor parte del tiempo la
vida es dura y difícil", evolucionaron positivamente 13 personas, devolviendo
los estadígrafos cambios muy significativos (p=0.0098), cabe preguntarse ¿Qué
cambió en tan breve espacio de tiempo en estas vidas (9 semanas), sino su mirada
del mundo, mediante una reestructuración de su sistema de creencias potenciada
por la acción natural de los remedios florales?
En la variación del puntaje
general de la
Actitud ante el Envejecimiento, mejoran 17 personas, ninguna
empeora y 3 no sufren cambios, lo que representa un resultado muy altamente
significativo a favor del mejoramiento integral de esta dimensión (prueba de
Wilcoxon z=3.62, p=0.0003).
La prueba aplicada para
evaluar "la agitación" (ansiedad o humor disfórico)
establece un balance de efectividad entre los cambios positivos y negativos. Los
mejores resultados se obtienen en el tercer ítem que explora "tiene muchas
razones para estar triste" donde evolucionaron positivamente 12 personas y
arroja un x2
= 10.08 y p=0.0001,
resultando este cambio muy altamente significativo, como reflejo de una
elevación notable del estado de ánimo, resultado de la intervención
dispensada.
Como todos los sentimientos
y procesos estudiados son eslabones de una misma cadena, este resultado vino
acompañado de un impacto importante en la disminución de la irascibilidad,
evidenciado en la significación del cambio cualitativo en las respuestas: "le
molestan más ahora las cosas pequeñas que antes? (x2=8.10, p=0.0004),
¿se siente más irascible que antes? (x2 =4.00, p=0.045) y ¿se altera
o disgusta fácilmente? (x2 =6.13, p=0.013).
A las resonantes vibraciones
energéticas de los elixires de Holly,
Willow e Impatiens, se pueden atribuir estos cambios (en ausencia de otra
terapéutica), por su capacidad para disminuir la connotación negativa de la
irascibilidad sobre la salud y el bienestar, (por su influencia en el deterioro
de las relaciones interpersonales y por la relación causal con patologías en los
órganos y sistemas de expresión del
rencor y la ira, a saber hígado y Vesícula biliar.
No es casual que
la
Irascibilidad se explique científicamente como una falta de
competencia, una sensación de que los sucesos y acontecimientos nos sobrepasan y
escapan a nuestro control, vivencia afectiva autoinformada por un número considerable de pacientes en
esta experiencia, donde mejoran en el puntaje general 18 de 20 sujetos, 1
empeora y 1 no cambia (p=0.0002)
El hecho mismo de que un
número no despreciable de sujetos
experimentara alguna manifestación de humor disfórico,
pudiera dar lugar, como suele hacerse erróneamente, a la comprensión de la irascibilidad como un atributo especial
del envejecimiento, sin embargo los resultados del postest demostraron más su condición de fenómeno psicológico
vinculado a la adaptación y sensible a la intervención, en este caso con
esencias florales.
El miedo como emoción
subyacente a las dificultades de adaptación, se reiteró con fuerza en la
evaluación inicial, 16 personas refirieron "sentir miedo de muchas cosas". La
identificación de esas "muchas cosas"
hizo posible el diagnóstico diferencial y la prescripción de las esencias que
cubren el amplio espectro de los miedos, apreciándose como regla general que
estas personas experimentaban temor por sucesos de baja probabilidad de
ocurrencia y que los miedos indefinidos
están vinculados a la percepción de futuro como espacio que se acorta,
aumentados por la depresión relacionada con cuadros fóbicos, operándose tras la
intervención, un cambio altamente significativo, (x2 =7.69, p=0.005)
El sentimiento de Soledad
puntado entre 0 y 1 se eleva desde un conservador 0.45 (más de la mitad de los
pacientes en valor nulo al inicio de la intervención) hasta un prometedor 0.80,
evidenciando que la gran mayoría modificó su percepción del grado de interacción
social y de una forma bastante homogénea, como respuesta
grupal.
Es probable que la
incapacidad del entorno próximo, para estimular la participación en actividades reforzantes o intrínsecamente autoreforzantes, haya condicionado en parte esta vivencia de
aislamiento, antecedente primario de la Depresión, (14) pero los efectos
logrados mediante la acción de los remedios florales, prescritos en
correspondencia con la propia
responsabilidad, en analogía con la conducta de las flores capacitadas para
trasformar esta emoción humana dolorosa,
revelan un déficit inicial de las habilidades sociales y los estilos de
logro, para la consecución del apoyo social que necesitan estas
personalidades.
En este punto del análisis,
es ineludible hacer referencia a la posibilidad que brinda el sistema
floral, para determinar puntualmente las
conductas del hombre que derivan o expresan en su caso la soledad...por
la
Impaciencia, por no tolerar el ritmo de los otros el hombre se
queda solo y somáticamente enfermo, el orgullo, el aislamiento, la distancia de
la Violeta
(Water Violet), son cualidades distintivas, también en la vejez, somatizadas
muchas veces, con rigidez y problemas circulatorios y la sociabilidad del Brezo, que en el
exceso de locuacidad y pobre escucha, intenta llenar el silencio de la
soledad, "porque la temen y se sienten muy infelices si tienen que estar solos
por algún período de tiempo"
(15)
Queda confirmado pues
que la Satisfacción con la vida de los
adultos mayores y la resolución de los dilemas de la experiencia en la vejez,
son procesos sensibles a la estimulación con Terapia Floral, evaluada en este
caso como paquete de medidas, apto para ser juzgado a través de sus efectos o
resultados finales, por lo que no se realiza análisis intermedio con respecto a
la efectividad diferencial de los
elixires florales, en la manipulación de diferentes dimensiones o dilemas
constituidos en variables dependientes del tratamiento.
En la generalización de esta
experiencia deberá tenerse en cuenta esta
consideración, tanto si el propósito es investigativo, terapéutico o de
autocuración, en cuyo caso es posible acceder a la bibliografía acotada, en
especial "Flores de Bach" de Ricardo Orozco y Clemente Sánchez, (16) que ofrecen
un verdadero "bisturí floral" para el diagnóstico diferencial, buen libro
gracias al gran poder de vivencias y a la menor influencia de lecturas que
contiene.
Ya
Paracelso, Goethe y Steiner nos aproximaron al vegetal, descifrando su imagen
viviente, en interacción con las fuerzas
invisibles que actúan sobre la materia, dibujaron una cartografía del ser humano que se aleja del mapa
anatómico-newtoniano del cuerpo físico, por su naturaleza multidimensional y
confirmaron la necesidad de atender
estas dimensiones sutiles, con la misma disciplina y rigor científico, que
explora la ciencia la realidad física del hombre.
Por
nuestra parte, quedaremos satisfechos, si logramos movilizar una mirada de
interés de las personas mayores hacia el poder curativo de las flores porque las
plantas también tienen un alma, un ser astral, manifiesto en la zona de
floración, dado al hombre a través del
instinto y la intuición, portador de una determinada frecuencia vibratoria,
similar a determinadas emociones y cualidades humanas, con las cuales entra en
resonancia vibracional, favoreciendo el
equilibrio
de mente, cuerpo y espíritu.
Sanadores
perceptivos, científicos, pintores, escritores y poetas han sentido su
llamado... como el "Olmo Viejo" de Machado, con su rama centenaria verdecida,
para dar fortaleza al abrumado o el "Escaramujo" de la Rosa de Silvio Rodríguez, que transporta
apatía en exploración y la tan sentida "Madreselva en Flor" que pone al alma reacia, refugiada en el pasado irreparable, los ojos
de primera vez.
Con
ellas se amortigua también, el desafío del contexto, con su uso, se potencian los recursos adaptativos de la persona mayor, aumentando la eficacia de
la apuesta personal, por una vejez con éxito, convocando con las flores, la
combinación armónica de vitalidad, resistencia, flexibilidad, autonomía y buen
ajuste al ambiente.
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